"Recomendamos tu adiestramiento a todo el mundo. Estábamos pensando en buscar otro hogar para nuestro perro, pero tu adiestramiento cambió todo. Ahora amamos de nuevo a nuestro perro, y es gracias a ti.”
Luisa U.
"El adiestrador era muy cualificado y experto. En la primera lección nos prometió que nos daría el perro que siempre habíamos querido. El entrenador mantuvo su promesa. Ahora se lo recomiendo a todo el mundo.”
Guillermo A.
"Mi mujer no pudo pasear a nuestro perro durante casi un año porque tiraba mucho de la correa al andar. Ahora pasea al perro todos los días, sin tirones de correa."
Fernando Jose
“Llevamos a nuestro perro a clases de adiestramiento hace un año, pero había más de veinte perros por clase, y era imposible obtener atención individual. No sirvió de nada. Decidimos entonces contratar clases particulares de adiestramiento. Así fue como te encontramos. Gracias a ti, tenemos el perro que siempre quisimos.”
Raul E.
"Lo habíamos intentado con varios entrenadores, pero a pesar de ello, nuestro Doberman acabó siendo un
agresivo monstruo de 50 kilos. Durante casi 4 años, fuimos prisioneros en nuestra propia casa y jardín, asustados porque no podíamos controlarle si nos cruzábamos con otros perros durante un paseo. Entonces dimos con su nombre en Internet. Después de la
evaluación inicial, teníamos claro que habíamos tomado la decisión adecuada. Ahora disfrutamos de un precioso perro al que podemos llevar a cualquier parte sin preocupaciones. Has cambiado nuestra vida. Cuando nos dijiste cómo se comportaría Duke después del proceso de adiestramiento no podíamos creerlo. No sólo cumpliste la promesa, además nos diste el mejor perro que hemos tenido jamás.”
Javier M.
"Antes del adiestramiento, no podía salir a pasear con mi perro porque tiraba de la correa demasiado fuerte. Gracias por tu ayuda experta. Mi perro responde ahora sin necesidad de correas, incluso en lugares públicos. No podría pedir mejores resultados.”
Silvia B.
Adiestramiento Canino Con Garantia Por Escrito
Adiestramiento De Perros: Los límites
Cómo poner límites a su perro

Si usted no pone límites a su perro, éste pagará las consecuencias de su
falta de liderazgo con una perdida de libertad que le causará frustración. En
el mismo momento en el que usted entra en su habitación y descubre su mejor par de
zapatos tirados en el suelo, ¿qué hace usted?. ¿Considera que el perro nunca entenderá
qué es aquello por lo que le corrige, si no le ha pillado en el acto?, o por lo
contrario, ¿piensa que gritarle enérgicamente dará algún resultado? Tal vez pierda
el control de sus emociones, eche mano del periódico más cercano, lo enrolle y
comience a golpearle con él, pero la pregunta es ¿cómo sabe usted cuándo tiene que
corregir a su perro? Y en caso de tener que hacerlo ¿cuál es la corrección que
usted debe hacer? Piense de la siguiente manera, usted solo deberá corregir a su
perro cuando rompa las reglas que le han sido establecidas. Al principio, las
correcciones han de ser suaves, pero después de varias repeticiones, si él aún
le desafía o intensifica su mala conducta, las correcciones aumentarán de intensidad
también a medida que vayan repitiéndose más y más veces.
Es muy importante recordar que usted, y solo usted, es el único que
decide que comportamiento es el apropiado y cuál no, dependiendo del lugar donde se
encuentren. En su casa puede ser perfectamente aceptable que su perro se suba encima
de la cama, aún sin haber sido invitado, mientras que su vecino puede tener otro
tipo de reglas completamente distintas para su perro. Una de las cosas que pedimos
a nuestros nuevos clientes es que hagan una lista de cosas que hacen mal en casa sus
perros. Nuestros adiestradores revisarán esa lista con ellos, y les explicarán cuáles
serán las primeras conductas a modificar y por qué. Después de sólo unas cuantas
repeticiones, cualquier perro asocia la acción con el hecho de que está incumpliendo
las normas de la casa. Por su parte, la decisión sobre cuándo corregir a su perro es
relativamente sencilla. Si su perro conoce la regla y aún así la rompe, ha de ser
corregido. Recuerde que siempre deberá comenzar con correcciones suaves, y si el
perro no modifica su comportamiento, la intensidad de las correcciones deberá aumentar
gradualmente
El obstáculo emocional
Una de las razones por las que es tan difícil mantener un equilibrio emocional es porque
vivir con un perro implica sentimiento. Sin embargo, si usted se enfada y pierde el
control cada vez que su perro haga algo mal, nunca acabará teniendo un perro estable.
Por mucha razón que usted tenga, si la respuesta es exagerada, la corrección pierde
todo su fundamento. Perder la compostura ante su perro no le ayudará a lograr nada
productivo. Por ello, es importantísimo que controle sus emociones durante el proceso
de adiestramiento.
Las dos preguntas primarias
Es muy importante saber cómo y
cuándo corregir o premiar a la hora de adiestrar a su perro. Por ejemplo,
si corrige a su perro por cometer un error motivado por el miedo, no
conseguirá otra cosa más que amedrentarle. Del mismo modo, si le
premia cuando está siendo terco, sólo le estará dando más motivos
para que persista en dicha conducta.
A la hora de determinar si debe o no corregir a su perro por algo,
pregúntese antes dos cosas: ¿está mi perro haciendo algo que no quiero
que haga? y ¿entiende mi perro lo que espero que él haga? Si usted ha
hecho las asociaciones apropiadas con su perro y, aún así, él hace una
mala elección, debe ser corregido. Aunque siempre tendremos que tener
en cuenta la medida: a pequeño error, pequeña medida, y a gran error,
mayor corrección. Los errores grandes son aquellos que son destructivos
o peligrosos, como destrozar su propiedad, escaparse y ponerse en
peligro, o ser agresivo y hacer peligrar a terceras personas.
Miremos un caso hipotético en el
que usted se encuentra preparando un sándwich en la cocina y manda a su
perro salir diciendo la palabra “fuera”, pero él le ignora. Lo primero
que usted tendrá que hacer es preguntarse: ¿está mi perro haciendo algo
que no quiero que haga? y ¿entiende mi perro lo que le estoy pidiendo?
En otras palabras, ¿he hecho la asociación apropiada entre la palabra
“fuera” y el hecho de salir de la cocina?. Si la respuesta a ambas
preguntas es sí, es momento de corregir a su perro utilizando el collar
y la correa. Una vez que haya decidido corregirle, calmadamente tiene
que ir a por la correa, ponérsela al perro y corregirle una vez fuera de
la cocina. Al principio, la corrección ha de ser suave, ya que su meta
es modificar el comportamiento de su perro sin corregirle más fuertemente
de lo necesario. Una vez que su perro salga de la cocina, deberá
elogiarle. Si éste inmediatamente se gira y vuelve a entrar en la
cocina, de manera calmada deberá repetir la misma acción mientras
persiste en la orden diciendo la palabra “fuera”. Del mismo modo,
cuando salga, tendrá que volver a elogiarle. Este proceso deberá
repetirse tantas veces como sean necesarias para que su perro decida
respetar su petición.
Si dicho proceso proporciona a su perro un par de correcciones firmes,
habrá sido su elección, no la del dueño. Usted comenzará haciendo la
asociación con él y corrigiéndole suavemente, pero él es el que decide
que la corrección no fue lo suficientemente fuerte como para hacerle
cambiar de postura. Tal y como percibimos, sus ganas de estar en la
cocina y de ver cómo usted preparaba el sándwich superaban el valor
disuasorio de la leve corrección inicial. A medida que aumentó la
fuerza de las correcciones, su testarudez fue disminuyendo, alcanzando
un nivel que él ya no estaba dispuesto a tolerar y consiguiendo así
cumplir la petición de su dueño.
No hay ninguna diferencia a la hora de enseñar a su perro la orden de
sentarse. Primero tendrá que enseñarle a asociar la palabra con la
acción, de manera que entienda qué es lo que le está pidiendo, y
después le dejará elegir entre el elogio o la corrección.
En conclusión
En conclusión, siempre debe hacerse las dos preguntas y una vez que se
ha asegurado el sí como repuesta a ambas, tiene que corregir de manera
gradual hasta que su perro cambie de elección. Es importante observar
si su perro le obedece con el uso de una sola corrección, ya que
entonces nunca deberá ser corregido de forma fuerte. Ésta es la forma
de enseñar a su perro a ser responsable. A lo largo de este proceso de
corrección y elogio, su perro no sólo aprenderá que desafiar a su dueño
no le lleva a ningún lado, sino también a determinar su propio destino,
entendiendo que si decide tolerar las pequeñas “molestias” de la vida y
toma buenas decisiones, no habrá consecuencias desagradables para
nadie.