Adiestramiento Canino Con Garantia Por Escrito
Adiestramiento: Relaciones
¿Está su perro creando tensión dentro de su pareja?

En un momento u otro, casi todos los dueños de perros han discutido con sus parejas debido al mal
comportamiento de éstos. Las discusiones sobre cual es o no la educación apropiada del perro son muy
comunes dentro de una pareja, y con el paso del tiempo estas diferencias van cobrando su precio en
la relación.
La cuestión es: ¿cómo pueden las parejas aclarar sus diferentes puntos de vista y
filosofías en cuanto al comportamiento de su perro? La respuesta es la educación. Con un poco de
educación los dueños podrán aprender con precisión cómo establecer una mejor relación no sólo con
su perro, sino con su pareja.
Pongamos como ejemplo una situación que toda pareja ha experimentado alguna vez: María y José Luis dejan
a su perro solo en casa durante media hora mientras van de compras. Cuando vuelven encuentran que su
perro ha mordido uno de los cojines del sofá de nuevo, e inmediatamente José Luis agarra al perro del
collar, le acerca hacia el cojín y le golpea firmemente en el trasero. María considera la reacción de
José Luis completamente injusta, ya que piensa que el perro no recuerda lo que ha hecho, y es aquí
donde la discusión comienza.
Educación
El desacuerdo entre ambos podría haberse evitado con un poco de
educación. En este caso, la primera cosa que debemos establecer es si el perro ha recordado lo que ha
hecho o no.
Un estudio realizado en el año 2004 por el Instituto Max Planck
de Evolución Antropológica, de Leipzigin (Alemania), indica que los perros poseen una mejor memoria de
lo que se creía. “En lo que a comprensión se refiere, vemos un alto nivel de inteligencia y una gran
memoria. Es todo muy sorprendente”, según palabras de la investigadora Julia Fischer.
Los investigadores encontraron un collie de la frontera llamado Rico capaz de
entender más de 200 palabras y que aprendía las nuevas tan rápido como lo hacen los niños. Rico conocía
los nombres de docenas de juguetes y podía encontrar aquellos que su dueño le pedía; era capaz de ir a
una habitación y 7 de cada 10 veces, traer de vuelta el juguete correcto, aún no habiéndolo visto nunca.
Rico parecía entender que, como conocía el resto de los nombres de juguetes, el nuevo tenía que ser
aquel con cuyo nombre no estaba familiarizado.
“Aparentemente era capaz de relacionar la nueva palabra con el
objeto desconocido mediante un aprendizaje por descarte, bien porque ya conocía los nombres de los
objetos con los que estaba familiarizado, o porque ninguno de éstos eran nuevos”, afirmaban los
investigadores en un artículo del U.S. Journal of Science.
Un mes más tarde, Rico seguía recordando el nombre de tres de
cada 6 nuevos juguetes, aun sin haberlos visto desde su primera prueba. Según los científicos, ese era
el ritmo de aprendizaje equivalente al de un niño de tres años.
En resumen, el perro de María y José Luis entendió perfectamente
lo que había hecho cuando mordió el cojín, ya había ocurrido en ocasiones anteriores, pese a saber que
estaba en contra de las normas de la casa. Aún estando en lo cierto, a la hora de pensar que el perro
recordaba el incidente, la respuesta de José Luis fue inadecuada. No escogió la mejor forma para
corregir al perro, tal y como pensaba María. El perro debería haber sido regañado por su destructivo
comportamiento, pero nunca mediante gritos o enfados.
Si María y José Luis hubiesen sido capaces de encontrar un
adiestrador cualificado para ayudarles a educar a su perro, podrían haber evitado la discusión y
muchas más como esta. Tener una calculada y bien definida respuesta a problemas similares puede
eliminar incontables desacuerdos en parejas con perros.